Jueves, 10 de Diciembre del 2020

Alto o Bajo perfil?

Muchas empresas se plantean si es conveniente tener un “perfil bajo” o “alto”. Suponen que mantener una baja exposición en los medios, las mantendrá alejadas de potenciales problemas que puedan trascender a la agenda pública.

Sin embargo, el punto de partida para una correcta discusión acerca de la comunicación en las organizaciones, nos obliga a entender que, por el solo hecho de existir, actuar y formar parte de la sociedad, la empresa comunica. Y lo hace en forma permanente: a través de sus productos y servicios, en la relación con sus propios empleados, con la competencia, con los medios, con sus inversores y accionistas.

Ya en 1999, Paul Capriotti[i] planteaba que “la disyuntiva no se debe enmarcar dentro de la perspectiva de comunicar o no. Todas las organizaciones comunican en mayor o menor medida. En la mayoría de las entidades se asume esa situación y se intenta trabajar sobre ello”.

Por lo tanto, en lugar de discutir si conviene tener un “bajo o alto perfil”, será oportuno enfocarse y canalizar esfuerzos en la gestión de comunicación, para hacer que ésta juegue a nuestro favor.

El ABC de la comunicación corporativa, indica comenzar por un conocimiento profundo de las propias características de la empresa, identificar a sus públicos (stakeholders), definir objetivos y plantear estrategias para llegar a cada uno de ellos, considerando si es necesario comunicar o no, de qué manera y en qué momento, frente a las distintas situaciones que se presenten.

La organización estará trabajando así, en la construcción y gestión activa de la reputación de su marca,  lo que le permitirá ocupar un lugar en la mente de sus públicos, que funcionará como base y referencia cuando las cosas no salgan del todo bien.

Hace uno años Samsung, enfrentó una gran crisis reputacional, luego del lanzamiento del Galaxy Note 7, ya que los equipos literalmente “se prendían fuego”. Los casos se viralizaron inmediatamente y la crisis fue amplificada por los medios de comunicación. La empresa respondió a tiempo, con mensajes claros y concisos, poniendo en primer lugar la seguridad de sus usuarios. El problema para la marca no fue determinante y un año después se atrevió a lanzar el mismo móvil con una batería nueva, reconociendo el problema y solucionando la falla. Samsung se mantiene en el mercado y el S8 fue todo un éxito, duplicando el ritmo de ventas.

La clave reside en trabajar en un análisis continuo de los resultados de la gestión de comunicación a través de indicadores o KPI´s (ver debajo) que permitan evaluar las acciones realizadas y el impacto de estas en la opinión pública. Las organizaciones exitosas lo entienden a la perfección y canalizan sus esfuerzos en acciones que fomenten un sólido vínculo con sus públicos, lo que las mantendrá de pie, aún en situaciones difíciles.



[i] Paul Capriotti “Planificación Estratégica de la Imagen Corporativa”